Alondra Pérez, de 18 años, egresada del V curso de albañilería y fontanería con enfoque de cambio climático. ©UNICEF Nicaragua-2016/A.Jirón
21 de Octubre de 2016

Por Anielka Jirón. “Alguien me dijo, por qué estás estudiando albañilería y fontanería, si eso es un trabajo para los hombres. Yo me molesté y decidí no dejarme llevar por las opiniones de los demás” reflexionó Alondra Pérez, de 18 años, acerca de la discriminación de género a la que se enfrentan las adolescentes en su camino por la profesionalización técnica o superior.


“Cargué baldes con tierra, cemento, bloques y madera, hice los mismos trabajos que mis compañeros varones. El trabajo era igual para todos, no habían consideraciones especiales para las mujeres”, comentó la adolescente.


Alondra vive en el barrio 19 de julio de la cuidad de Bluefields, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), ella aprendió a identificar, cuestionar y a tomar acción sobre las construcciones sociales de género gracias al curso vocacional de Albañilería y Fontanería con enfoque de Cambio Climático ejecutado por el Gobierno Regional Autónomo de la Costa Caribe y el Instituto Nacional de Tecnología (INATEC), con apoyo técnico y financiero de UNICEF.


Para esta adolescente, las mujeres deben luchar por su autonomía y por la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos y espacios donde se encuentren, ya que son derechos que nadie debe violentar, empezando por uno mismo. “No nos tenemos que dejar llevar por los estereotipos de género, las mujeres podemos hacer los mismos trabajos que hacen los varones, porque tenemos la misma fuerza física y emocional” enfatizó.


Ella asegura que el acceso a la educación es un paso importante para que las mujeres no se queden atrás y logren su desarrollo pleno, a nivel personal y profesional. “Nosotras hacemos un doble esfuerzo para superarnos, porque invertimos tiempo en labores domésticas. Mientras estudiaba, tenía que cuidar a mi bebé y asumir las tareas del hogar, en cambio para mis compañeros varones, las cosas son un poco más fáciles, porque esas tareas no las asumen”.


adolescentes emprendedoras
(Derecha a izquierda) Alondra Pérez, Hazell Ortega y Norling Oporta, participantes del V curso de Albañilería y Fontanería. ©UNICEF Nicaragua-2016/A.Jirón

Aunque por momentos pensó en abandonar el curso, hoy se siente satisfecha y con mucho valor para motivar a otras adolescentes a estudiar un oficio que tradicionalmente es asignado a los hombres, para romper con los prejuicios de la sociedad. “A la mitad del curso me iba a salir, porque no quería dejar a mi hija sola, pero los docentes del curso me motivaron a seguir adelante y mi mamá me ayudó a cuidar a mi hija, mientras yo estudiaba”.


Insertarse en el mercado laboral y obtener sus propios recursos económicos, es parte del proyecto que emprenderá Alondra de ahora en adelante, ya que junto a otros compañeros del curso crearon la microempresa “Albafonta”, que ofrecerá los servicios de obras de agua y saneamiento en la ciudad de Bluefields.


La lucha por la igualdad de género y la igualdad de oportunidades también será una tarea constante para Alondra, ya que piensa motivar a otras adolescentes a no dejarse vencer, ni desistir de sus sueños. “Cuando inicié el curso mi meta fue enfrentar todos los obstáculos. Hoy mi camino continua, esto no se acabó aquí, solo es el comienzo de muchos batallas que ganaré” finalizó.


De este V curso de Albañilería y Fontanería con énfasis en Cambio Climático se graduaron 29 adolescentes, 10 mujeres y 19 varones, que se encontraban en situación de riesgo social y con rezago escolar de los municipios de La Desembocadura del Río Grande, El Tortuguero, Laguna de Perlas, La Cruz de Río Grande y las comunidades rurales de Bluefields, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS).