Alejandro de 16 años de edad tiene muchos ahelos profesionales de los cuales está seguro alcanzar.©UNICEF Nicaragua-2016/O.Moraga
11 de Abril de 2016

Por Olga Moraga A. Me impresiona tanto talento en una sola persona. Es deportista disciplinado y miembro de un equipo de la liga Mayor A de Bluefields. Compone música y canta. Es tutor de matemáticas en su colegio. Él es Alejandro Cruz (nombre ficticio para proteger su identidad), de 16 años. Oriundo de Little Corn Island, “su pequeño paraíso”, como él le llama. Pero sobre todo un líder nato desde muy niño en su comunidad.


De aspecto espigado, delgado y trigueño. Sus rodillas están lastimadas por su práctica deportiva. Habla con mucha seguridad y un alta autoestima. El miembro de una familia de 4 hermanos y una hermana.


Cursa el 2do. año de secundaria en un colegio de Bluefields. Ciudad donde vive con una tía desde hace un poco más de un año. Adora y añora a su mamá quien es ama de casa y su papá es capitán de barco.


Ama el baseball y lo juega desde muy pequeño
Rememora con nostalgia que en su pequeño paraíso donde vivió desde muy pequeño, existen buenos jugadores de baseball y si los chavalos tuviesen apoyo muchos de ellos serían miembros de la liga Mayor A. “Desde muy pequeño yo hacía lo mejor para meter a todos mis amigos al baseball. Yo los organizaba y formábamos equipos para que se mantuvieran ocupados. Todos estudiaban, jugaban y no trabajaban. Practica con su equipo los martes y los jueves por la mañana. Por la tarde va al colegio.


Su otra gran pasión: las matemáticas. Comenta que desde niño sus mejores notas fueron las de matemáticas. Ahora es tutor de matemáticas en su colegio.
Otro talento: le fascina componer música y cantar. “La música me sale con mucha facilidad”, comenta con una sonrisa pícara. Con orgullo cuenta que ya tiene cuatro diplomas: técnico veterinario, agroforestal, dos años de carpintería y electricidad en baja temperatura. Este año va por el quinto diploma sobre mantenimiento del cultivo de cacao.


Tiene dos grades sueños: ser profesor de Matemáticas y Física y llegar a las Grandes Ligas de baseball. En la conversación de manera insistente comenta sobre su padre quien los abandonó lo que no le impide admirarlo. “Él siempre me decía vos sos y siempre serás un ser especial”, comenta con nostalgia.
Experiencia de vida


A su corta edad ya conoce lo que es estar en la cárcel donde estuvo preso por cuatro meses por un supuesto delito, del cual salió absuelto. “Yo pude demostrar con pruebas y testigos que era inocente de lo que me acusaban”, comenta con aplomo Alejandro.


Parece retroceder años, arruga su frente, se inclina en la silla y se queda pensando como buscando las palabras más apropiadas para graficar su experiencia vivida en la cárcel. Después de unos segundos de silencio logra sacar con amargura y dolor reflejado en su rostro: “la cárcel es dura y peor si no tenés familiares cerca. Pero lo que más me dolió fue el sufrimiento de mi madre esos cuatro meses que estuve preso por un delito que no cometí”, afirma Cruz.


Alejandro es uno de los 35 adolescentes que participaron en un taller de tres días sobre nuevas masculinidades para desconstruir esos paradigmas que promueven la inequidad de género y la violencia en la sociedad. El taller fue promovido por la Oficina de Seguimiento para Asuntos Penales de Adolescente de la Corte Suprema de Justicia, el Juzgado Penal de Adolescentes de Bluefields, con la colaboración de la Dirección de Asuntos Juveniles de Bluefields, con el apoyo técnico y financiero de UNICEF.


Alejandro participó activamente en el taller sobre masculinidades.
Un líder desde niño, ahora es tutor de matemáticas en su colegio. ©UNICEF Nicaragua-2016/O.Moraga

“Lo que más me preocupa es saber que la mayoría de mis amigos ahora no estudian y andan consumiendo droga. Hasta niños de 9 años ahora consumen droga en ni comunidad. Los chavalos en la Islita están perdiéndose. Hay que hacer algo porque ya ni los padres pueden hacer nada por ellos. No les hacen caso y se han salido de la escuela”, comenta el Adolescente con desesperación.


Alejandro se toma su rostro de niño crecido entre las manos y me invita a trasladarme a su contexto: ¿Usted se imagina cuál será el futuro de esos chavalos? Reflexión que yo misma me hago sobre él. Sin embargo, yo apuesto por sus talentos y la confianza en sí mismo que ha logrado desarrollar después de esa experiencia de vida. Él cuenta con el apoyo del equipo multidisciplinario de la de la Oficina Técnica para el Seguimiento del Sistema Penal de Adolescentes (OTSSPA) del Juzgado Penal de Adolescentes de Bluefields.