©UNICEF Nicaragua-2015/ Favila Roces
6 de Noviembre de 2015

Por Favila Roces - Carlos (nombre ficticio) asiste por segundo año al taller de Resolución pacífica de conflictos, con enfoque en conciliación, para adolescentes que cumplen medidas privativas de libertad impulsado por la Corte Suprema de Justicia, la Policía Nacional y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en Bilwi (Región Autónoma de la Costa Caribe Norte). A pesar de ello, su mirada vivaz denota interés y confiesa que aún guarda como recuerdo el certificado del curso del año anterior. “Me gustó el curso para tenerlo internamente y ponerlo en práctica en mi vida”.


Los problemas que acarrea la violencia son conocidos por Carlos. “En mi barrio he visto peleas entre pandillas, había conflictos entre los sectores. Yo tenía amigos a los que gustaba el licor, robar. A veces hacía cosas con ellos pero cosas leves; me detenía pronto”, cuenta en idioma misquito. Le traduce Juan Cruz, Responsable de asuntos juveniles de la Policía de Puerto Cabezas, quien añade: “A Carlos le conocíamos del barrio como un buen muchacho: ayudaba en casa limpiando los trastes o cocinando pero, en un momento dado, se metió en problemas”. El oficial Cruz, en cualquier caso, reconoce que la evolución de Carlos, de cara a su reinserción social está siendo muy positiva.


El apoyo de su familia juega un papel fundamental en este proceso. “La relación con mi madre y mis tres hermanos es muy buena. Los amo, me visitan y me ayudan mucho”, dice el joven. Sin embargo, la vuelta a la normalidad implica retos que Carlos aún no ha desentrañado.


A sus 18 años de edad asegura: “Nunca he querido hacer nada con mi vida, tal vez en el futuro tenga esa iniciativa pero ahora no sé”. El oficial Juan Cruz apunta que Carlos es talentoso como dibujante y hábil en los cursos de manualidades que él y sus compañeros reciben. “Fabricamos carteras, pulseras, colgantes y crucifijos con materiales reciclados. Eso lo disfruto. También me gusta, la música, el deporte e ir a la iglesia. De hecho, he pensado en convertirme en pastor y me gustaría recibir cursos sobre explicación e interpretación de los textos bíblicos. Pero aún no tengo nada claro. Lo primero será retomar mis estudios”.


La adolescencia no es solamente una etapa de vulnerabilidad; es una década central de la vida y también es una época llena de oportunidades. UNICEF aboga por tomar en cuenta a las y los adolescentes proporcionándoles las herramientas que necesitan para mejorar sus vidas, y motivarlos a participar en las iniciativas que buscan mejores condiciones para sus comunidades. Invertir en las y los adolescentes en conflicto con la ley, precisamente por su situación de vulnerabilidad, puede acelerar los progresos en la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la discriminación por motivo de género.