Jessi Paguaga dándole lactancia materna a su primera leche a su bebé. ©UNICEF/Nicaragua-2015/A. Jirón
18 de Septiembre de 2015

Por Anielka Jirón. A la 1:40 de la tarde del 30 de julio de 2015, Jessi Amarelin Paguaga Muñoz, de 22 años, ingresó a la sala de labor de parto del Hospital Alfonso Moncada Guillén del municipio de Ocotal, Nueva Segovia, cuarenta minutos más tarde vivió la experiencia más trascendental de su vida. El parto de su primer bebé.


Cuando las contracciones pasaron de poco intensas a dolorosas y frecuentes, Jessi escuchó a una enfermera decirle al doctor: "Ya tiene 10 centímetros". En ese momento, ella no comprendió que el conteo de los centímetros, del 1 al 10, se refería a los centímetros de dilatación del cuello del útero, que abren el canal del parto y permiten la salida del bebé. Ella se preparaba para tener un parto natural o vaginal.


En la sala de parto le practicaron una episiotomía, un pequeño corte para facilitar la expulsión del bebé. Luego, de respirar y pujar varias veces; el llanto de un recién nacido le anunció a Jessi que el milagro de la vida había llegado a buen término, y que por fin conocería al ser que albergó en su vientre por 9 meses.


María del Rosario Joya, responsable de docencia y jefa del área de labor y parto del hospital le colocó a la recién nacida en su pecho. Ese primer vínculo emocional entre madre e hija, fue propicio para que Jessi le brindara el primer regalo a su bebé; su leche materna, y la niña, inmediatamente se pegó a su pecho y empezó a succionar como toda una experta. “El apego ayuda a mantener la temperatura del bebé, y si el niño o la niña, están succionando ayuda a que haya una involución uterina más rápido y a que disminuya el sangrado” comentó Joya.


La joven segoviana que en todo momento se mostró relajada e invencible ante el dolor, concluyó su trabajo de parto con el alumbramiento, conocido como la expulsión de la placenta. En ese momento, el rostro de Jessi reflejaba el cansancio que le dejaron los dolores de parto combinado con la alegría de ver a su hija amamantando "Quiero darle mi amor y cariño" dijo la joven madre.


Por dicha, el parto de Jessi fue asistido en un Hospital Amigo de la Niñez y de la Madre en Nueva Segovia, que garantizan el apego precoz y la lactancia materna antes de la primera hora de vida del bebé. "Garantizar el contacto piel a piel, la lactancia materna y los derechos de la madre durante su estancia en el hospital es parte de nuestra política institucional" expresó el gineco-obstetra Gustavo Turcios, del Hospital Alfonso Moncada Guillén de Ocotal.


La primera inmunización


El calostro, que es el líquido que producen los pechos de las madres después del parto, es altamente nutritivo y rico en propiedades anti-infecciosas, por lo tanto la lactancia materna en la primera hora de vida del bebé se constituye su primera inmunización "Cuando se cumple con los tres ejes fundamentales de amor, calor y lactancia, eso ayuda a evitar las enfermedades de prevalencia en la infancia. La lactancia materna es la primera vacuna del recién nacido, esto garantiza que disminuya la morbimortalidad" enfatizó Turcios.


Además de promover el apego precoz, el personal de salud de las Unidades Amigas de la Niñez y la Madre (IUANM), les enseña a las mamás a que los bebés beban en tazas y no en pachas, de esta manera la leche extraída por la mamá se puede almacenar y ser proveída por cualquier miembro de la familia, en caso que esté ausente para amamantar directamente. Lo cual es otra medida que evita daños de la cavidad oral producida por las pachas y la prevalencia de enfermedades.


Un resultado de esta iniciativa, es que se ha incrementado el porcentaje de niños y niñas que han recibido lactancia materna antes de la primera hora de vida, con lo cual se logra disminuir hasta un 22% de la mortalidad neonatal.


Parto humanizado


Durante 40 minutos Jessi tuvo tiempo para tomar varias decisiones. El personal de salud que la atendió le consultó cuál posición prefería para su parto, la alimentación que deseaba y la persona que la acompañaría en ese momento. "Yo elegí la posición ginecológica es la más cómoda para mí. No quise que mi tía, que es la única persona que me acompaña, ingresara a la sala porque estaba bien nerviosa", comentó Jessi.


Personal del minsa
Personal de salud del Hospital Alfonso Moncada Guillen de Ocotal que asistió el parto de Jessi. De der a izq. Lic. Marta Jean Romero, Dr. Gustavo Turcios, Dra. Lucila Madrigal y la Lic. María del Rosario Joya.©UNICEF/Nicaragua-2015/A. Jirón

El parto humanizado, es uno de los 13 pasos de la política de la lactancia materna que garantiza los derechos antes, durante y después del parto en relación a cuatros aspectos: la posición del parto, la alimentación, la privacidad y el contacto piel a piel "Se trata de brindar un acompañamiento amigable y cercano a la mujer, respetar sus creencias y decisiones, siempre y cuando no atente con el bienestar de la madre y el bebé” agregó Turcios.