Jean Haag entregando el diploma del curso de innovación a su alumna Litsy Hammond. ©UNICEF Nicaragua/2015/S. Ramírez
24 de Julio de 2015

Por Favila Roces - Jean Haag estudió Diseño Industrial en Nantes, Francia, pero su educación ha sido un proceso mucho más complejo que le ha llevado a India y Nepal por más de dos años, y culminando en Nicaragua, gracias a una pasantía como profesor de diseño social en el Laboratorio de Innovación de la Bluefields, Indian and Caribbean University (BICU) en Bluefields, Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS).


“Fui a la India a estudiar una maestría en diseño transcultural, un área que analiza como las culturas locales influyen de diferentes maneras el proceso de diseño de un producto” comenta Jean, quien al vivir en Bluefields pudo conocer la multiculturalidad de Nicaragua, ya que en esta ciudad habitan personas de etnia miskita, rama, creoles, garífuna y mestiza. “También fui a India a viajar y desarrollar mis capacidades en un sentido amplio. Aprendí a tomar buenas fotografías, a traducir del francés al inglés. Incluso tomé clases de meditación. Pero sobre todo desarrollé mi propia manera de crear y entender el diseño” explica con una sonrisa llena de recuerdos este joven francés. “En definitiva, quería conocerme a mí mismo un poco mejor y descubrir a qué me quería dedicar profesionalmente” reflexiona Jean.


Un gran desafío para Jean fue interactuar con personas con las que no tenía nada en común social ni culturalmente: “La única forma de identificarme con ellos, de crear un vínculo fue poner mis conocimientos al servicio de la mejora de sus condiciones de vida” asevera. Jean también recuerda las duras circunstancias de los proyectos educativos en los que cooperó: escuelas con suelos de piedra que se inundaban al llover, maestros mal pagados que no impartían sus clases. “Retos grandes para mí como diseñador social pues el diseño no es sólo para gente que quiere productos bellos; es también para personas que lo necesitan. Por eso creo que los diseñadores pueden cambiar el mundo”.


Esa capacidad transformadora que tiene el diseño fue lo que trajo a Jean hasta Nicaragua, quien descubrió una sociedad con “una cultura totalmente distinta a la india pero algunos aspectos comunes”. Jean explica que solicitó la pasantía a pesar de que apenas recordaba el español que había estudiado en el instituto, “pero gracias a mi año en la India aprendí a comunicarme gestualmente, a no avergonzarme de no saber un idioma perfectamente”. Jean fue seleccionado por UNICEF para desarrollar su trabajo como profesor de diseño social en el Laboratorio de Innovación que gestiona la BICU en Bluefields, universidad a la cual UNICEF apoya precisamente para promover la innovación en relación con los derechos humanos de la niñez y adolescencia y en la academia. Durante los 4 meses de pasantía, Jean colaboró con el Profesor Kevin López Masis, responsable de esta iniciativa.


Para Jean, uno de sus grandes logros fue conseguir un espacio físico para el Laboratorio de Innovación. “El Laboratorio era una idea, un concepto no tangible, difícil para las y los estudiantes de reconocer. Ideas como laboratorio e innovación son difíciles de unir mentalmente si no estás acostumbrado al tema”. Para solucionar el problema Jean se puso en contacto con Philippe Barragne-Bigot y Rinko Kinoshita, Representante y Representante Adjunta de UNICEF en Nicaragua, respectivamente; y finalmente decidieron establecer una sede física en el despacho del Profesor Kevin López, que luego amueblaron con una gran mesa, sillas, pizarra, cartulinas y rotuladores. “Tan sencillo como eso” afirma Jean, que añade que, desde ese momento “el Lab se convirtió en una entidad viva. La gente pudo venir a desarrollar sus proyectos en cualquier momento y la pared se llenó de papeles mostrando toda clase de ideas”.


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Sanda Ramírez, una de las participantes en el curso, explica su proyecto para desarrollar un cine y actividades lúdicas móviles por Bluefields en la sala del Laboratorio de Innovación. ©UNICEF Nicaragua/2015/J. Haag

Las y los estudiantes del curso impartido por Jean debían presentar un proyecto final que fuese innovador y sirviese para mejorar algún aspecto de su entorno. Ese es otro de los mejores recuerdos de Jean quien evoca “cinemas móviles que pueden ser transportados en una bicicleta para hacer de Bluefields un sitio más divertido; clases escolares emitidas por radio hacia las comunidades rurales; una agencia para ayudar a jóvenes emprendedores a establecerse por primera vez; talleres para enseñar a las y los vecinos a mantener el agua limpia; y bonitos accesorios de moda fabricados a partir de materiales reutilizados”.


Esas ideas fueron presentadas no sólo ante estudiantes sino también frente a tomadores de decisión, miembros de la BICU, de UNICEF y del Gobierno local, lo cual motivó mucho a las y los estudiantes a seguir esforzándose y trabajar con esos contactos o incluso por su cuenta. “De hecho dos estudiantes van a realizar pasantías en el Programa Prevenir de la Cooperación Alemana en Nicaragua” comenta.


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Este bolso, realizado a partir de unas 150 bolsas desechadas de papas fritas es el proyecto realizado Kathia Rostrán Francis (en la foto) y Oshanie Davis durante el curso de diseño social. ©UNICEF Nicaragua/2015/J. Haag

En la opinión de Jean, quien ya ha regresado a su Francia natal, el mayor reto del Laboratorio de Innovación en Bluefields es “seguir haciendo cosas. Las y los estudiantes han pasado dos meses aprendiendo sobre diseño social y deben seguir practicando esas habilidades para perfeccionarlas” aunque señala que UNICEF tiene voluntad de organizar eventos cada cierto tiempo y de involucrar a estas y estos estudiantes en el proceso de prototipado de innovaciones para la implementación de la Nueva Política de Niñez de la RACCS, la misma que ha sido creada con técnicas de innovación, de forma colaborativa y con metodología de diseño con enfoque humano.


Para todas las personas interesadas en inventar o diseñar nuevos productos que ayuden a mejorar la sociedad, Jean tiene un consejo: “En lugar de centrarte en una idea, piensa en otras veinte, en otras 100 y desarróllalas. Poco a poco verás cuáles funcionan y cuáles no. Sigue trabajando hasta dar con aquella que tiene un mayor impacto, una mayor capacidad de cambiar las cosas. La primera idea puede ser bonita pero la número 100 es la mejor y sólo se encuentra tras probar las otras 99”.