Bluefields: Luvianka Deyanira Brenes. © UNICEF/NICARAGUA – 2014/W. Obando
15 de Mayo de 2014

Por Wanda Obando / Olga Moraga.- "El año pasado yo prefería no tomar agua aunque estuviera con bastante calor porque no teníamos inodoros donde poder orinar… Yo traía una botellita con agua para lavarme las manos después de jugar porque en la escuela no teníamos agua. A veces cuando nos tocaba limpiar la escuela y no había agua en el tanque, debíamos traer agua en un balde desde una casa allá abajo. ¿Usted se imagina lo que es subir esas gradas con una balde de agua en la cabeza?, yo sola no podía”, dice Luvianka Deyanira Brenes Salamanca, de 12 años de edad, estudiante de 6to. Grado de primaria en la escuela Monseñor Schaefler del barrio Pancasán en Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur de Nicaragua.


Más allá de las implicaciones para la salud, la falta de acceso a un agua potable y saneamiento en las escuelas, tiene una implicación directa en la asistencia y permanencia de las niñas y niños en la escuela, en su capacidad de aprendizaje, la retención y promoción escolar, ya que limita su desempeño y pleno desarrollo. A partir de esta realidad se observa la importancia directa entre el acceso a agua y saneamiento en las escuelas y la calidad de la educación.


“La verdad es que las letrinas que habían antes hedían, estaban quebradas, sinceramente eran muy feas”, explica Luvianka con un gesto de desagrado cuando recuerda cómo eran la batería sanitaria de su escuela. Lo más triste es cuando nos tocaba limpiarlas, porque aunque yo no las usara, los chavalos más pequeños si lo hacían. Y como aquí todos participamos en la limpieza, debíamos limpiar la suciedad que ellos dejaban afuera de la taza o detrás de la letrinas,… guacala! (significa asco)”, agrega Luvianka y recoge su nariz con una leve sonrisa.


La escuela de Luvianka cuenta 328 alumnos (157 niñas y 171 niños),y es una de las 26 escuelas atendidas por el Programa “Restitución del Derecho al agua y al saneamiento con enfoque de adaptación al cambio climático” el cual forma parte de una Alianza Global entre Fundación Unilever y UNICEF, el cual inició desde el año 2012. El programa tiene como objeto mejorar la calidad de vida a través de la provisión de higiene, saneamiento, acceso al agua potable, la nutrición básica y mejora de la autoestima en los municipios de Mosonte, Puerto Cabezas y Bluefields - habitados en su mayoría por indígenas y afrodescendientes.


El rostro de la Luvianka cambia y denota alegría cuando expresa “…pero gracias a Dios ya las cosas han cambiado. Ahora tenemos estos inodoros que están bien bonitos y limpios”. Al inicio del año escolar los profesores solicitan que cada estudiante un rollo de papel higiénico y un jabón, los cuales son provistos a ellos cuando tienen necesidad de usarlo. ”Por lo general nunca falla el papel higiénico, pero a veces no hay jabón” comenta Luvianka.


Con estas inversiones el acceso a agua en las escuelas pasó de 37.9% a 58.6% en el municipio de Mosonte, de 42% a 48.4% en Bilwi, y de 37% a 40.6% en Bluefields; y en saneamiento pasó de 48.3% a 69% en el municipio de Mosonte, de 55% a 61.4% en Bilwi, y de 38% a 41.6% en Bluefields. 3,209 (55%) estudiantes en 19 escuelas atendidas mejoraron sus hábitos de higiene.


UNICEF Nicaragua al finalizar el primer año del programa WASH en las escuelas (2013), logró que 3,145 niñas y 3,044 niños (6,189 en total) que asisten a 26 escuelas en tres municipios tengan acceso a agua y saneamiento, mediante sistemas nuevos o rehabilitados de acuerdo a estándares de calidad, incluyendo enfoques de adaptación al cambio climático, equidad e inclusión.